Colegio Oficial de

Veterinarios de

las Islas Baleares

Entrevista a Ana Sancha, nueva presidenta del COVIB

Entrevista a Ana Sancha, nueva presidenta del COVIB

Después de seis años formando parte de la Junta de Gobierno, asumes la presidencia del COVIB. ¿Cómo afrontas este momento, tanto desde el punto de vista personal como profesional?

Asumo la presidencia con una enorme ilusión, pero también con un profundo sentido del compromiso y de la responsabilidad de saber que represento a la totalidad del colectivo veterinario de esta comunidad autónoma. Han sido seis años intensos formando parte de la Junta de Gobierno, durante los cuales he tenido la oportunidad de conocer desde dentro el funcionamiento del Colegio, los retos a los que se enfrenta nuestra profesión y, sobre todo, las preocupaciones reales de los veterinarios de las Islas Baleares.

He tenido la suerte de trabajar al lado de Ramon García y de un equipo extraordinario, de quienes he aprendido muchísimo, tanto desde el punto de vista profesional como personal. Ese aprendizaje me permite afrontar esta nueva etapa con más confianza.

Asumo la presidencia con la voluntad de dar continuidad al trabajo realizado durante estos años, pero también de impulsar nuevas iniciativas que acerquen aún más el Colegio a los colegiados así queda resumido en el lema de la nueva junta: experiència per protegir, impuls per avançar. Vivimos un momento especialmente complejo para la profesión, marcado por importantes cambios normativos, nuevos retos sanitarios y una sociedad que cada vez exige más de los veterinarios. Todo ello requiere un Colegio fuerte, cercano, útil y con capacidad de interlocución.

Tomas el relevo de Ramon García tras veinticuatro años al frente del Colegio. ¿Qué destacarías de su etapa y qué aspectos de ese legado te gustaría preservar?

Durante la etapa de Ramon García destacaría, en primer lugar, la visión que tuvo para modernizar la estructura del Colegio. Supo configurar un equipo de gestión adaptado a las necesidades actuales, incorporando, al personal administrativo del colegio, una técnica veterinaria y una responsable de formación y comunicación. Con ello consiguió completar un organigrama moderno y eficiente, especialmente adecuado para la singularidad de un colegio uniprovincial como el nuestro, que debe dar respuesta a las necesidades de profesionales distribuidos en varias islas.

También merece una mención especial el impulso decidido a la digitalización del Colegio, la consolidación de la gestión del Registro de Identificación de Animales y la obtención de la certificación del Esquema Nacional de Seguridad, un hito que refleja el compromiso de la institución con la calidad, la seguridad y la modernización de sus servicios.

Sin duda, la adquisición de la nueva sede colegial fue otro de los grandes aciertos de su mandato, ya que dota al Colegio de unas instalaciones acordes con las necesidades presentes y futuras de la profesión.

Pero, más allá de todos esos logros, si hay algo que destacaría de Ramon es su forma de ejercer el liderazgo. Siempre ha demostrado una extraordinaria capacidad para analizar las situaciones con lucidez, actuar con un profundo sentido común y tomar decisiones con prudencia, rigor y responsabilidad. Ese es, probablemente, el legado más valioso que deja y el ejemplo que me gustaría seguir en esta nueva etapa al frente del Colegio.

Durante los últimos años has sido una de las caras más visibles del COVIB, especialmente en todo lo relacionado con el medicamento veterinario. ¿Qué te ha impulsado a dar un paso al frente y presentar tu candidatura a la presidencia?

Lo que me impulsa a dar el paso al frente es seguir luchando por las necesidades y reivindicaciones del colectivo en la misma línea de coherencia y responsabilidad que lo ha estado haciendo el anterior presidente, es mi prioridad seguir ejerciendo la interlocución con las administraciones desde el respeto y desde una posición firme y de convicción de que hay que cambiar y modificar cualquier aspectos que requieran para conseguir un reconocimiento real de la profesión ante la sociedad, la administración y, por supuesto, en la legislación. Quiero hacerlo manteniendo la credibilidad ante las instituciones, porque la veterinaria vive una crisis evidente, como se ha reflejado en las manifestaciones de los últimos años y en el abandono de la profesión por parte de demasiados compañeros tanto en el sector primario como en la clínica. Los profesionales que llevan años trabajando abandonan y los jóvenes que se incorporan al mercado laboral lo hacen en condiciones de precariedad laboral alarmantes sin reconocimiento acorde a su formación y aportación, lo que les lleva o a cambiar de profesión o a optar por oposiciones.

Estos temas son los que más me preocupan y me han llevado a dar un paso al frente.

La profesión veterinaria afronta actualmente importantes retos, como la regulación del medicamento veterinario, el desarrollo del concepto One Health, la salud pública, el sector primario o la transformación digital. ¿Cuáles serán las principales prioridades de la nueva Junta de Gobierno durante los próximos años?

Las principales prioridades de esta Junta de Gobierno serán continuar con la modernización y digitalización del Colegio, reforzar el reconocimiento de la profesión veterinaria y acercar la institución a todos los colegiados.

La transformación digital seguirá siendo uno de nuestros ejes de trabajo, porque entendemos que un Colegio moderno debe ofrecer servicios más ágiles y eficientes. En esta línea, ya hemos iniciado actuaciones como la digitalización de los archivos que teníamos guardados en papel del sistema de identificación animal. Esta mejora no solo optimiza la gestión, sino que también nos ha permitido liberar espacio para crear una segunda sala de formación más pequeña y versátil. La siguiente fase se centrará en reducir el uso del papel, introduciendo sistemas electrónicos, pero manteniendo un periodo de transición con firma en papel, para que los colegiados se adapten poco a poco. Así, en un futuro próximo, todos los trámites del colegio se realizarán a través de programas de gestión digital.

Asimismo, hemos transformado la antigua biblioteca en un espacio de coworking que cualquier colegiado podrá utilizar, previa reserva, y se podrá utilizar durante el horario de oficina. Queremos que el Colegio sea un lugar vivo, útil y cercano, donde los veterinarios encuentren no solo servicios administrativos, sino también un espacio para trabajar, reunirse y compartir conocimiento.

Finalmente, queremos abrir aún más el Colegio a sus colegiados y fomentar su participación activa. Un ejemplo de ello es la creación de COVIB Joves, pensado para que los nuevos colegiados se integren desde el inicio en la vida colegial, puedan aportar sus ideas, expresar sus necesidades y participar en los proyectos de la institución. Nuestro objetivo es fortalecer el sentimiento de pertenencia y conseguir que cada veterinario sienta el Colegio como una institución cercana, útil y verdaderamente representativa de la profesión.

Tu trayectoria profesional abarca la clínica de pequeños animales, la sanidad animal, la producción ganadera y la seguridad alimentaria. ¿Crees que esa visión transversal influirá en tu manera de entender la presidencia del Colegio?

Sin duda. A lo largo de mi trayectoria profesional he tenido la oportunidad de ejercer en ámbitos muy diversos de la veterinaria. He desarrollado la mayor parte de mi carrera en la clínica de pequeños animales, donde sigo ejerciendo en la actualidad, pero también he trabajado en sanidad animal, producción ganadera y seguridad alimentaria. Esta experiencia me ha proporcionado una visión global de la profesión y me ha permitido conocer de primera mano las distintas realidades, necesidades y desafíos que afrontan los veterinarios en cada uno de estos sectores.

Estoy convencida de que esa visión transversal será una de las principales aportaciones que puedo ofrecer a la presidencia del Colegio. Pero, además, tengo la suerte de contar con una Junta de Gobierno formada por profesionales de gran prestigio, cada uno con una amplia experiencia en ámbitos muy específicos de la veterinaria. La combinación de una visión global de la profesión con el conocimiento especializado que aporta cada miembro de la Junta nos permitirá formar un equipo sólido, cohesionado y capaz de comprender la realidad de todos los sectores, defendiendo sus intereses.

El COVIB ha experimentado una profunda transformación durante las últimas dos décadas. ¿Consideras que ahora es el momento de consolidar ese modelo o también de abrir nuevas líneas de trabajo para adaptarse a una profesión que evoluciona a gran velocidad?

Creo que ambas cosas son necesarias. El Colegio ha experimentado una transformación muy importante durante las últimas dos décadas y sería un error no reconocer el enorme trabajo realizado. Hoy contamos con una institución más moderna, más profesionalizada, con una estructura sólida y una mayor capacidad de interlocución con las administraciones. Esa base es un activo que debemos conservar y seguir fortaleciendo.

Pero la veterinaria está evolucionando a un ritmo extraordinario y el Colegio tiene que evolucionar con ella. Los retos actuales son muy diferentes a los de hace veinte años: la creciente complejidad normativa, la digitalización, la especialización, los cambios en el mercado laboral o la irrupción de nuevos modelos empresariales exigen nuevas respuestas.

A ello se suma un cambio muy profundo en la propia sociedad. La sensibilidad hacia los animales, especialmente hacia los animales de compañía, ha evolucionado de forma muy significativa en los últimos años. Hoy existe una mayor conciencia sobre el bienestar animal, y la responsabilidad que implica la tenencia de animales. Esa evolución social se ha traducido también en nuevos marcos normativos, como la legislación sobre bienestar animal o la regulación del medicamento veterinario.

El reto del Colegio es acompañar esa transformación, ayudando a los veterinarios a adaptarse a estos cambios, defendiendo al mismo tiempo que las normas sean técnicamente rigurosas, proporcionadas y compatibles con la realidad del ejercicio profesional. Debemos ser capaces de modernizar la institución al mismo ritmo que evoluciona la profesión y la sociedad.

Por eso, nuestro objetivo no es cambiar el rumbo del Colegio, sino construir sobre lo que ya funciona para adaptarlo a las necesidades presentes y futuras de la profesión. Queremos seguir impulsando la transformación digital, reforzar la formación continuada, favorecer una mayor participación de los colegiados y consolidar al COVIB como un interlocutor cada vez más influyente ante las administraciones y la sociedad.

En definitiva, no se trata de elegir entre consolidar o innovar. Se trata de consolidar todo aquello que ha demostrado ser útil y, al mismo tiempo, abrir nuevas líneas de trabajo que permitan que el Colegio siga siendo una institución moderna, cercana y preparada para representar a una profesión que evoluciona al mismo ritmo que lo hace la sociedad.

Si dentro de cuatro años tuvieras que resumir tu presidencia en una sola idea, ¿qué te gustaría que dijeran los colegiados sobre la Junta de Gobierno que hoy inicia su mandato?

Me gustaría que los colegiados dijeran que esta junta lo ha hecho bien, que se han sentido identificados, que hemos sabido plasmar sus necesidades, entenderlas y trabajar para intentar resolverlas o al menos mejorar su situación. Quiero que sientan que forman parte de una institución, que el colegio es suyo, y que se fortalezca el orgullo colectivo, la voluntad de permanencia y el sentido de pertenencia al colegio.

Cambiemos de tema y hablemos ahora sobre la postura que has defendido respecto al RD 666/2023 y todo lo que se ha generado a raíz de su entrada en vigor, ¿cuál dirías que es el principal cambio que ha vivido la profesión veterinaria en relación con el medicamento veterinario? 

Sin duda, el principal cambio ha sido la transformación de la forma en que los veterinarios gestionamos y justificamos el uso del medicamento veterinario. La profesión siempre ha estado comprometida con el uso responsable de los medicamentos y con la lucha contra las resistencias antimicrobianas, pero la entrada en vigor del RD 666/2023 ha supuesto un incremento muy importante de las obligaciones administrativas y de trazabilidad asociadas a la prescripción. Estos años han obligado a los veterinarios a adaptarse a nuevos procedimientos, sistemas de registro y control, modificando la práctica diaria. Sin embargo, durante estos tres años también hemos vivido una evolución en la actitud de las administraciones: hemos pasado de una oposición frontal a cualquier cambio, a un escenario en el que se empieza a sentar y escuchar a los veterinarios. Se ha reconocido la necesidad de cambiar aspectos de la norma y flexibilizarlos. Y quiero dejar claro que los veterinarios estamos totalmente de acuerdo con un control y una trazabilidad del medicamento, pero siempre de forma coherente y racional, en línea con el reglamento europeo. España es un país mucho más normativo, y hemos tenido que justificar muchos más aspectos de los que realmente exige el reglamento, añadiendo campos repetitivos o absurdos, que dificultan enormemente nuestra práctica diaria. Por eso, insistimos en que la trazabilidad y el control sean perfectos, pero alineados con la normativa europea, evitando esa carga extra innecesaria que resta agilidad a nuestra labor clínica. Ese equilibrio es fundamental para poder ejercer con responsabilidad, pero sin perder eficacia en el día a día.

Durante la jornada se habló de modificaciones y actualizaciones normativas. ¿Qué aspectos concretos han cambiado o se han flexibilizado respecto a la situación inicial? 

Desde el 2023 la medicina veterinaria ha logrado un ligero respiro a tantas restricciones normativas. Por aquel entonces no se contemplaba hacer recetas a animales sin identificar, esto afectaba a prácticamente todos los gatos de colonia. Tampoco se contemplaba prescribir un antibiótico de categoría B sin su previo antibiograma, o una cesión más amplia del medicamento. No ha sido hasta el 2025, momento a partir del cual hemos empezado a apreciar pequeños cambios significativos que ponían solución a las dificultades detectadas por nuestra profesión. Las condiciones que nos permitían ceder el medicamento en la Ley 7/2025 del 28 de julio, se han visto ligeramente mejoradas. Con ello, se está dando respuesta al problema presentado ante el desabastecimiento real de los medicamentos veterinarios en las oficinas de farmacia, y al sufrimiento prolongado del animal ante la espera de la dispensación de los medicamentos prescritos. Por otra parte, el Real Decreto 767/2025, de 2 de septiembre, modificó la dispensación de medicamentos veterinarios, ampliando los supuestos en los que determinados medicamentos pueden ser dispensados directamente a los propietarios por parte de las farmacias tras una prescripción veterinaria. Entre ellos se encuentran algunos medicamentos inmunológicos, sueros, determinadas hormonas y vitaminas. Todas estas modificaciones demuestran que muchas de las dificultades detectadas por la profesión eran reales y que era necesario adaptar la normativa a la práctica clínica diaria. Aunque todavía quedan muchos aspectos por mejorar.

En los últimos meses parece haberse abierto una vía de diálogo más fluida entre la profesión veterinaria y las instituciones. ¿Está dando frutos ese trabajo técnico y jurídico desarrollado por colegios y organizaciones veterinarias? ¿En qué punto nos encontramos?

Efectivamente, en los últimos meses hemos visto una apertura de diálogo más fluida entre la profesión veterinaria y las instituciones. Los colegios y las organizaciones veterinarias hemos trabajado intensamente en propuestas técnicas y jurídicas. Sin embargo, esperábamos respuesta a varios puntos, porque los cambios propuestos nos parecían insuficientes, y habíamos planteado nuevas reivindicaciones para junio. Lamentablemente, parece ser, según opinión del Consejo General, que no habrá respuesta ni modificación hasta el cambio de la legislatura. Es importante subrayar que seguimos reivindicando y presionando para que se nos escuche, y no vamos a esperar a ese cambio de legislatura. Seguiremos insistiendo y presionando a través del Consejo para que modifique la normativa en beneficio del colectivo veterinario.

  • Al inicio del conflicto en torno al RD 666/2023, el COVIB defendió que la normativa no impedía el ejercicio profesional veterinario y se mostró crítico con determinadas informaciones que consideraba inexactas o alarmistas. Sin embargo, con el paso de los meses, el Colegio también ha reclamado una adaptación de la regulación a la realidad clínica actual. ¿Cómo explicaría esta evolución y qué importancia ha tenido mantener abierta la vía del diálogo con las instituciones durante todo este proceso?

Al inicio del RD 666/2023, el Colegio defendió que la normativa era necesaria y apoyamos su puesta en marcha, pues creemos que es fundamental tener unas normas de manejo del medicamento: desde dar de alta el botiquín, la trazabilidad, las historias clínicas o la eliminación correcta de residuos entre otros. Sin embargo, el Colegio no podía apoyar las informaciones falsas e inexactas que circulaban, ni discursos alarmistas. Desde el principio, advertimos que la carga burocrática era excesiva e innecesaria en algunos aspectos, pero siempre hemos sido rigurosos en las palabras, porque es clave mantener nuestra credibilidad. No podemos decir que no se puede trabajar; sí se puede, pero esa justificación continua de cada acción convierte un modelo ordinario en excepcional, lo cual es insostenible. Por eso, seguimos creyendo en la necesidad de una normativa adecuada al manejo del medicamento que facilite y no dificulte el día a día en la clínica veterinaria, pero siempre siendo exquisitos en nuestras afirmaciones y manteniendo abierta la vía del diálogo con las instituciones. Respecto al Presvet, siempre hemos defendido que no es necesario subir todos los antimicrobianos, ya que los de veterinaria se pueden encontrar por otras plataformas, como Esuavet. Solo defendemos la subida al MAPA de los antibióticos de humana que prescribimos, que según datos recopilados del año pasado son un 14%.

  • Más allá de la normativa, ¿qué sigue preocupando hoy a los veterinarios clínicos en su práctica diaria respecto a la prescripción y uso de medicamentos? 

Más allá de la normativa, los veterinarios clínicos siguen preocupados por la dificultad en el abastecimiento del medicamento veterinario. Aunque las farmacias han ido aumentando la disponibilidad, no aseguran un acceso universal y desde el primer momento. Apostamos por un modelo en el que, tanto las farmacias, como los centros minoristas de venta de medicamentos veterinarios y los propios veterinarios, podamos abastecer a nuestros clientes, facilitando así que tengan el medicamento de forma inmediata y desde el primer momento. Además, señalan que la mayoría de los formatos de estos medicamentos están en envases clínicos, por lo que se debería permitir su dispensación con modelos que faciliten ajustar una dispensación mucho más ajustada, existe el concepto de dispensación fraccionada pero este registro está en muy pocos medicamentos, evitaríamos así excedentes que contribuyen a la automedicación, al impacto medioambiental y a las resistencias antimicrobianas o antiparasitarias. Criticamos también la rigidez en la cadena de prescripción, pues, al obligar a usar antibióticos solo registrados para especies específicas, se limita la eficacia en el control de la resistencia. Por ello, abogamos por flexibilizar la cadena de prescripción, permitiendo el uso de antibióticos de uso humano antes que los de veterinaria en ciertos casos como la utilización de un antibiótico de clase D de humana antes de uno de clase B en veterinaria. Por último, también se debería permitir trabajar con fórmulas magistrales, ya que no hay medicamentos registrados para tantos pesos y especies, un problema que sufren especialmente los veterinarios que trabajan con animales exóticos.