La Dirección General de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural del Govern de les Illes Balears ha comunicado la detección del virus de la enfermedad de Newcastle en ejemplares de tórtola turca hallados muertos en el municipio de Calvià, según consta en un oficio remitido al sector veterinario y a los responsables de explotaciones avícolas.
El aviso se dirige específicamente a responsables de explotaciones avícolas y núcleos zoológicos —incluidas colecciones privadas, colombofilia y centros de recuperación— así como a otras entidades con aves silvestres, cautivas o domésticas.
La enfermedad de Newcastle es una patología vírica altamente contagiosa y de declaración obligatoria, que se transmite principalmente por contacto directo entre aves, secreciones respiratorias, heces, agua contaminada o material infectado. No obstante, la detección del virus en aves silvestres no conlleva la declaración de foco ni la adopción inmediata de medidas de control específicas, si bien sí activa actuaciones de vigilancia activa y pasiva.
Desde la Dirección General se recuerda que las aves silvestres pueden actuar como reservorio epidemiológico y representar un riesgo potencial para las explotaciones avícolas del municipio afectado, especialmente aquellas con acceso al exterior, así como para colecciones de aves de alto valor genético.
En cuanto a la salud humana, la enfermedad de Newcastle no se considera una zoonosis relevante. Los casos en personas son excepcionales y se limitan a exposiciones directas e intensas al virus, pudiendo provocar conjuntivitis.
En el momento actual no se ha comunicado ninguna sospecha de foco en explotaciones avícolas ni en núcleos zoológicos de Baleares. Sin embargo, la administración advierte de la existencia de un riesgo potencial de transmisión indirecta.
Ante esta situación, la Dirección General solicita extremar las medidas de bioseguridad en todas las explotaciones y seguir manteniendo las medidas de confinamiento ya decretadas en el marco de la prevención frente a la gripe aviar. Asimismo, recomienda evitar el contacto entre aves domésticas y silvestres, proteger adecuadamente el agua y el pienso frente a posibles contaminaciones y restringir las visitas a las explotaciones.
Foto: Consell de Mallorca